22 de octubre de 2026
Pocos momentos son tan emocionantes como escuchar la primera palabra de tu hijo o hija. Tal vez fue «mamá», «agua» o el nombre del perro de la familia. Desde ese momento, muchos papás y mamás empiezan a escuchar con atención, a comparar con amigos y, a veces, a preguntarse: ¿Estará hablando lo suficiente? ¿Debería decir más palabras a esta edad?
Si te has hecho estas preguntas, no estás solo ni sola, y estás haciendo exactamente lo que hace una familia atenta. En este artículo te contamos cuáles son los hitos típicos del habla y el lenguaje desde el nacimiento hasta los seis años, te compartimos formas sencillas de apoyar la comunicación de tu hijo a través del juego y te explicamos cuándo tiene sentido llamar al pediatra. Nuestro objetivo es que te sientas informado y seguro, no preocupado.
Los niños se desarrollan a ritmos diferentes. Algunos dicen sus primeras palabras a los 10 meses y otros cerca de los 15, y ambos pueden estar perfectamente sanos. Hay niños «observadores» que entienden muchísimo antes de hablar y, de repente, parecen empezar a decir frases completas de un día para otro. Otros conversan desde muy temprano, pero se toman más tiempo para caminar o desarrollar la motricidad fina.
Los hitos que verás a continuación provienen de las listas «Learn the Signs. Act Early.» de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), actualizadas en 2022 junto a la Academia Americana de Pediatría (AAP). Estas listas describen habilidades que la mayoría de los niños (alrededor del 75%) muestra a cierta edad. Es decir, no son una carrera ni un examen: son una guía útil para saber cuándo podría ser bueno conversar con tu pediatra.
Por sobre todo, recuerda: tú eres quien mejor conoce a tu hijo. Sabes cómo se comunica, qué lo hace reír y cómo pide lo que necesita, incluso sin palabras. Tus observaciones son información muy valiosa para cualquier profesional.
Comunicarse es mucho más que hablar. Incluye escuchar, comprender, hacer gestos, mirar a los ojos, usar expresiones faciales y esperar turnos. Esto es lo que podrías observar en cada etapa del desarrollo infantil temprano.
Quizás notes que tu guagua «conversa» contigo mientras le cambias el pañal, haciendo pausas como si esperara tu respuesta. Ese ir y venir es el comienzo de la conversación.
A esta edad, muchos niños usan una sola palabra para muchas cosas. «Pelota» puede significar la pelota, la luna y una naranja. ¡Es una estrategia inteligente, no un error!
Muchas familias notan que, de pronto, su hijo repite todo… ¡incluso palabras que preferirían que no hubiera escuchado!
Ten en cuenta que algunos sonidos, como la «r» o la «rr», suelen dominarse recién entre los 6 y 7 años. Un niño de cinco años que dice «calo» en vez de «carro» generalmente sigue dentro de lo esperado.
En Runningbrook hemos recibido a familias de más de 35 países, y muchos de nuestros niños crecen escuchando dos o más idiomas. Las familias a menudo nos preguntan si la educación bilingüe puede retrasar el habla. La evidencia es tranquilizadora: según la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) y décadas de estudios de investigadores como Fred Genesee y Erika Hoff, aprender dos idiomas no causa retrasos ni trastornos del lenguaje.
Esto es útil saberlo:
La cultura también influye en la comunicación. En algunas familias se anima a los niños a conversar libremente con los adultos; en otras, se valora mucho escuchar con respeto. Ambas formas son válidas. Cuando hables con tu pediatra, cuéntale cómo se comunican en casa para que tenga el panorama completo.
Consultar al pediatra no significa que algo «ande mal». Simplemente significa que estás reuniendo información. En Chile, el control del niño sano es un excelente momento para plantear tus dudas, pero no necesitas esperar a la próxima cita si algo te preocupa.
Considera consultar si notas:
Tu pediatra podría sugerir un examen de audición o una derivación a fonoaudiología. El apoyo temprano es cercano, suele basarse en el juego y puede marcar una gran diferencia. Y a veces la respuesta es simplemente: «Tu hijo va muy bien, sigamos observando». Esa tranquilidad también es valiosa.
Confía en tu intuición. Si algo no te hace sentido, siempre está bien preguntar.
Las mejores lecciones de lenguaje no parecen lecciones. Ocurren en la hora del baño, en las comidas, en los viajes en auto y en el juego. Aquí tienes cinco estrategias prácticas que puedes comenzar hoy:
Las pantallas no pueden reemplazar estos momentos cálidos de ida y vuelta. La investigación muestra de forma consistente que la interacción en vivo y sensible, lo que el Centro para el Niño en Desarrollo de la Universidad de Harvard llama «servir y devolver», es lo que construye conexiones cerebrales sólidas para el lenguaje.
Nuestro enfoque centrado en el niño y el aprendizaje a través del juego tienen la comunicación en su centro. Los grupos pequeños permiten que nuestras educadoras dedicadas escuchen de verdad a cada niño, respondan a sus ideas y amplíen su lenguaje con suavidad.
Nuestra educación bilingüe y nuestro entorno multicultural celebran los idiomas de cada familia. Además, trabajamos de la mano con los papás y mamás, compartiendo lo que observamos en la sala y acompañando a las familias si deciden buscar orientación adicional con un pediatra o especialista.
El desarrollo del habla es un camino con muchas rutas. Algunos niños corren, otros pasean y otros toman un desvío más largo antes de llegar al mismo destino. Los hitos son señales útiles, pero no cuentan toda la historia de quién es tu hijo.
La herramienta más poderosa para el crecimiento del lenguaje de tu hijo es algo que ya tienes: tu voz, tu atención y tu cariño. Cada canción que cantas, cada cuento que lees y cada momento en que esperas con paciencia su respuesta fortalece su confianza para comunicarse. Tú eres su primer y más importante educador.
Y si alguna vez tienes una pregunta o una duda, acércate a tu pediatra y también a nosotros. Nadie conoce a tu hijo mejor que tú, y no tienes por qué recorrer este camino en soledad.