El sueño para un niño

El sueño para un niño

Los niños deben dormir siestas de entre veinte minutos hasta dos horas como máximo.

Respetar las horas de sueño de los niños es esencial para su salud y crecimiento. La función del sueño a nivel infantil es regular y reabastecer el organismo y, aunque el sueño es una necesidad, depende de los padres enseñar buenos hábitos de descanso. Crear estas costumbres saludables a la hora de dormir, les ayuda a los niños a sentirse más seguros y a descansar mucho mejor.

Dormir es mucho más importante de lo que nosotros creemos. La sensación de pesadez y somnolencia que nos provoca el no descansar como corresponde son muy desagradables. Al sentirnos así, no logramos dar lo mejor de nosotros y eso se nota en nuestro comportamiento diario. Aquello es mucho peor en los niños.

Dormir no es sólo un espacio de inactividad entre un día y otro, sino que es netamente una actividad de vital importancia para el correcto crecimiento de los niños. Es tan importante como comer o jugar.

Los niños pasan más del 40% del tiempo durmiendo. A medida que vamos creciendo, nuestro sueño va disminuyendo al igual que nuestro nivel de profundidad en los mismos. Es mucho más difícil despertar a un niño durante la noche que a un adulto. Se estima que los adultos pasan entre un 20 y un 25% en fase de sueño profundo mientras que los bebés alcanzan hasta un 50%.

Un bebé le quita a sus padres, en promedio, entre 400 y 750 horas de sueño en su primer año de vida. Incluso, hasta los dos años de edad, los niños pasan más tiempo durmiendo que despiertos.

Cuanto más pequeño es el niño, más importante es el proceso de descanso y sueño para el desarrollo de su cerebro. Física y mentalmente los niños necesitan descansar.

¿Por qué los niños necesitan descansar?

•    Aumenta la memoria y el aprendizaje. La falta de sueño afecta negativamente habilidades como creatividad, rendimiento escolar y toma de decisiones.
•    Las hormonas de crecimiento se desarrollan durante el sueño, contribuyendo a su correcto desarrollo mental y físico.
•    La falta de sueño afecta directamente en los problemas de atención.
•    El no dormir bien afecta el entorno y el comportamiento social de los niños.
•    Fortalece el sistema inmune, lo que disminuye la vulnerabilidad a infecciones y enfermedades.
•    No descansar aumenta el riesgo de sobrepeso.
•    Un niño que no duerme afecta a toda su familia, lo que se traduce en estrés e impaciencia entre los padres y entorno familiar.

¿Y la siesta?

Para los más chicos, el descanso durante una tarde o durante el día es tan importante como el de la noche.

En los primeros cuatro o cinco años de vida, es recomendable que los niños descansen un rato después de la comida, ya que ayuda en su desarrollo y comportamiento.

Les hace estar más tranquilos, menos irritables, más sociables, atentos y les ayuda a asimilar mejor lo aprendido durante el día. Contribuye a reducir la hiperactividad, ansiedad y depresión en los infantes.

Estos períodos de descanso diurno van disminuyendo conforme el niño va creciendo. En primera instancia se elimina la siesta de la mañana y luego la de la tarde, todo hasta aproximadamente los cuatro años.

Las siestas facilitan la recuperación de energía física y psíquica, eliminan la tensión y cansancio acumulado; mejoran el humor. Para los expertos, una mínima pérdida de sueño de manera prologada durante la niñez, se relaciona directamente con un peor rendimiento escolar en los años posteriores.

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